LA TERAPIA OCUPACIONAL EN PERSONAS CON TRASTORNO BIPOLAR
Esta enfermedad además de afectar a la propia persona, perjudica seriamente en sus relaciones sociales de su entorno más cercano. Se trata de una enfermedad crónica que provoca grandes limitaciones en la funcionalidad de las personas que sufren este trastorno.
Cuando se habla de limitaciones en la funcionalidad, es donde empieza la labor del terapeuta ocupacional.
Tratamiento Farmacológico.
Para el tratamiento del Trastorno Bipolar desde Terapia Ocupacional, tenemos que tener en cuenta la fase en la que se encuentra el usuario. Para la fase depresiva, debemos valorar la sintomatología acompañante durante esta fase, ya descrita anteriormente. Un ejemplo sería el enlentecimiento psicomotor, deberemos dar instrucciones sencillas, dejando tiempo al usuario para que pueda obtener tiempo para responder (Crepeau, Cohn, Schell, Willard & Spackman, 2005).Los objetivos principales para el tratamiento de un episodio agudo maníaco o depresivo, serán que la persona pueda regresar en la mayor brevedad de tiempo posible, a su nivel de funcionamiento normal previo, atenuando los síntomas que desencadenan estos episodios, para que remitan (Muñiz de la Torre, 2009).
Tratamiento no Farmacológico
La labor del Terapeuta Ocupacional será ofrecer la información necesaria sobre el trastorno bipolar, para que la persona pueda entenderlo y enfrentarse de manera eficaz cuando sea necesario, promoviendo la comunicación, aumentando la adherencia al tratamiento farmacológico, enseñando estrategias de afrontamiento y solución de problemas (Gómez y Salvanés, 2003). De esta forma, se reduce el riesgo de suicidio y se mejora el funcionamiento social y ocupacional para obtener una mejor calidad de vida, promoviendo estilos de vida saludables y dentro de una cotidianidad en lo referido en sus actividades de la vida diaria básicas (Barbeito et al., 2014). En la fase maníaca, el Terapeuta Ocupacional debe evitar el exceso de actividad, por motivos de seguridad, ya que el usuario no es consciente del grado de actividad física desempeñada (Crepeau et al., 2005). Las personas con trastorno bipolar sufren habituales recaídas, estos acontecimientos suceden frecuentemente cursando de forma crónica, presentando una sintomatología que queda patente, por lo que se origina dificultades a nivel social y laboral (Gómez, 2013). Por tanto, no solamente hay que tratar los episodios sintomáticos, sino que debería existir un atención continua en el tratamiento de esta enfermedad (Muñiz de la Torre, 2009). Se ha descubierto que la mejor solución para evitar que se produzcan recaídas y sintomatología característica de este trastorno, es combinar psicofármacos y terapia psicológica (Barbeito et al., 2014).Autores: María del Carmen Rodríguez Martínez y Rosa María Moreno Sánchez.
